Parte 12: 26 de Octubre de 1999

Las heridas de mi cara no se están curando al ritmo acelerado al que estaba acostumbrado. Es un problema. Contaba con un semblante inmaculado para mostrar a la Policía si me acusaban de robo de coches. Espero que la víctima sea incapaz de hacer una declaración coherente. Después de todo, fue asaltado y secuestrado a primeras horas de la mañana por un hombre empapado de sangre. No son las mejores condiciones para hacer un informe muy preciso.

Todo parece estarse derrumbando. Ayer mismo descubrí que había sido expulsado de la lista de correo de los cazadores. Llamé a Lupe para enterarme de lo que había ocurrido y me dijo que no quería hablar por teléfono. Cuando me encontré con ella después del trabajo, me lanzó una mirada curiosa. Ya había sido un día exasperante. Yo no lo había visto, pero al parecer, en dos programas diurnos de la televisión, las acciones de Jared habían sido imitadas por magos profesionales, que utilizaron para ello sus clásicos cachivaches. Ambos programas se extendieron bastante sobre los antecedentes penales de Jared y su espectacular fuga. Ninguno se molestó en decir que carecía de la experiencia o los recursos necesarios para crear ilusiones tan elaboradas. Ninguno mencionó que jamás había sido sospechoso de fraude. No. Sólo hablaron del PCP que le había proporcionado la fuerza para romper sus esposas y de que la Policía había sido intimidada por una histeria colectiva. Me sorprendió que no incluyeran también en la historia alguna referencia a los gases de los pantanos o a un globo meteorológico.

Por lo que a Scott se refiere, fue calumniado de manera cruel. Ni siquiera repetiré lo que dijeron de él. Sin embargo, la suya no fue la única reputación dañada. Después de mirarme fijamente Lupe me preguntó:

—¿Es cierto? —naturalmente, le pregunté a qué se refería.

—Se ha dicho en la lista que no eres un médico de verdad. Que perdiste tu licencia por experimentar con cadáveres y que ahora trabajas realizando abortos clandestinos. ¿Cuánto hay de cierto en ello, Doc?

Era difícil saber a qué atenerse. Con un nombre como "Guadalupe", era probable que fuese una católica de la más supersticiosa especie. Aunque, por otro lado, he practicado abortos a más de una hispana católica y devota. No podía descubrir lo que pensaba ella, así que decidí recurrir a la verdad.

—Sí, realizo abortos. Pero antes de que comiences a imaginarme sonriendo de forma perversa con una percha metálica doblada en la mano, déjame decirte que utilizo procedimientos totalmente seguros y estériles. Jamás abortaría en el tercer trimestre. Y todavía conservo mi licencia médica. Fui censurado por la AMA, es cierto. Ningún hospital me contratará. Pero eso no significa que sea un carnicero no cualificado o alguna especie de Doctor Feelgood al que le encanta recetar cualquier pastilla.

Apretó los labios y apartó la cabeza. Entonces me preguntó si sabía lo que le había ocurrido a Scott.

No podía arriesgarme a seguir alejándola, así que le dije que no lo sabía.

(Mas tarde)

Intenté hablar con Hoja y Roblizo. La primera me colgó después de escupirme algunos disparates sobre que siempre había sabido "que era un defensor de la cultura patriarcal, alguien que desea convertir los cuerpos de las mujeres en máquinas de hacer niños a las que poder conectar y desconectar a voluntad''. Roblizo me llamó media hora más tarde. Aunque se mostró bastante más sensato, sus palabras no resultaron mucho más tranquilizadoras.

— Doc, creo que todo esto se está viniendo abajo.

—¿Qué quieres decir?

— Testigo1 ha expulsado a un puñado de gente de la lista. No sólo a ti, sino también a Ratondebiblioteca y Cazador. Ratondebiblioteca ha creado su propia lista y hay un tío en ella que asegura ser el verdadero Testigo. Dice que alguien se ha hecho con el control de la lista original, lo ha suplantado y, de alguna manera, lo mantiene fuera. No puedes imaginarte las acusaciones que se están dirigiendo unos a otros. Hay quien dice que algunos fueron dirigidos por algo que leyeron en la lista hasta la guarida de una criatura y que este... lo que fuera... los estaba... los estaba esperando. ¿Sabes

Conservaba un recuerdo desagradable de Jared asegurando que algo se había escondido en su coche sin ser visto. Pensé en los invisibles que han ido y venido por mi casa a voluntad, deteniéndose sólo para atormentarme. ¿En qué se basa al fin y al cabo una red informática? En contraseñas escritas con un teclado. No creo que eso sea un gran obstáculo para seres invisibles.

Compartí mis temores con Roblizo. Me dijo cómo encontrar la lista de Ratondebiblioteca, pero ambos estuvimos de acuerdo en que, en adelante, toda información en cualquiera de ambas listas debía ser considerada con la máxima precaución.

Le pregunté si sería posible que nos encontráramos cara a cara y contestó que no le parecía buena idea. Le pregunté si era por Hoja. Aunque no lo admitió específicamente, no tengo la menor duda de que ella es lo que se interpone entre los dos.

Maldita sea.

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"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."