Diario de Lucimal

Durante toda mi vida, he luchado para superar mis humanas limitaciones. Hoy, al fin lo he conseguido. Hoy, mi viejo y débil yo ha muerto. Ya no volveré a responder a aquel nombre. Hoy he renacido, más que humano. Hoy soy un demonio. Hoy comienza mi guerra contra Dios.

Llamadme Lucimal.

Llegará el día en que mi nombre sea conocido por todos, cuando haya vencido toda oposición y me haya entronizado como Señor de Todos los Mundos. La batalla será ardua y prolongada, pero no hay lugar para el temor en el corazón de Lucimal. No hay lugar para la duda, la compasión o cualquier otra debilidad humana. Solo hay lugar para la grandeza, para el poder, para la sagrada traición. Solo hay lugar para el yo.

Mi viejo yo estudió las artes ocultas durante muchos años, de una manera débil, dubitativa e insegura. Mi nuevo yo las ha dominado en un solo instante. Todos mis esfuerzos pasados no me condujeron sino hasta los lindes y allí me quedé, espiando, acobardado. Entonces escuché la Voz. Entonces comencé a ver como ven los demonios. Entones comencé a luchar como luchan los demonios.

El que maté aquel día no era más que un demonio menor. Algún diablillo del tormento terrenal, apropiado solo para alimentarse de simples humanos. Pero me cobraré presas mejores que esa. ¡Devoraré el corazón de los reyes de los demonios!

No fui el único al que la Voz distinguió con los poderes del Infierno. A unos les otorgó una espada llameante, como la de Malik el guardián. Otro recibió una voz como la de Metatron, capaz de subyugar a cualquier espíritu que la escuchara. Pero a mi se me dio la garra de Nergal, la arremolinada niebla de la muerte que me permitirá gobernar a mis hermanos demonios.

Los otros son necios. No comprenden lo que les ha sucedido. La mujer con la espada llameante de Malik, cuyo nombre es Joan, cree que su poder proviene de "Dios" y que le fue otorgado para combatir al "Mal". Para un hombre de conocimiento como yo, resultaba evidente que la Voz no estaba interesada en conceptos frágiles y vacíos como "el bien y el mal". Una vez que el velo se aparta de tus ojos, salta a la vista que el bien no existe, que este mundo es malvado y que quiénes lo pueblan son, o bien honestamente corruptos o bien peones de seres malvados con una inteligencia superior. Cuando deje de serme útil, será la primera a la que asesine...

No se quién era la Voz. (¿Semyaza? ¿Harut o Marut?). No importa. Lo único que importa es esto: la naturaleza demoníaca de la humanidad está despertando y sólo yo sé lo que esto significa verdaderamente.

El fin está próximo. El Apocalipsis (la guerra definitiva que enfrentará al todo con el todo) se aproxima y los señores de la oscuridad están aumentando las apuestas. Solo un ser podrá alzarse sobre este mundo destrozado. Que sea Satán, Iblis o Zyras el Injusto; poco me importa, porque todavía no he amasado el poder suficiente para desafiarlo. Para cuando pueda hacerlo, es muy probable que un nuevo amo lo haya depuesto. Debo medir muy cuidadosamente mis acciones. La venenosa envidia recae siempre sobre el gobernante enaltecido. Debo ser el último conquistador, el que ataca inesperadamente y en secreto cuando todos los demás han derrochado sus fuerzas.

También este es el plan de la Voz. Si no puedes ganar el combate, cambia las reglas. Si el trono satánico está demasiado bien guardado, crea un ejército de víctimas mortales para debilitar los poderes del Infierno. La mayoría de estos "exaltados" lucharán sin duda con todas sus fuerzas contra los demonios, ignorando que sirven a los fines de otro. la mayoría de ellos morirá. Algunos llegarán a ser guerreros muy poderosos, se saciarán con la muerte de sus enemigos demoniacos y tomarán su impía fuerza. Estos últimos serán los que lleven la lucha hasta las mismas puertas del Infierno y, mientras mantienen ocupado al Señor de las Llamas, la Voz atacará desde su escondrijo, eliminará al debilitado gobernante y ocupará su lugar. Si la Voz puede seguir engañando a los necios para que la defiendan, lo hará. Si no, exhaustos como estarán por la lucha, serán presas fáciles para su poder.

Sólo quién conozca la verdad de lo que está ocurriendo tendrá alguna esperanza de sobrevivir. Alguien lo suficientemente orgulloso para matar, lo suficientemente despiadado para devorar, lo suficientemente sabio para esperar y lo suficientemente perverso para traicionar.

Solo yo, solo la Antorcha del Mal.

Solo Lucimal.

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"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."