La Croisade de L' Enfant (La Cruzada de los Niños)

Su nombre es Nöelle. Tiene 12 años y asegura que era una huérfana en Marsella antes de ser exaltada por "la luz sobrenatural de Juana de Arco". Supuestamente, este "espíritu" ordenó a Nöelle que abandonara el orfanato y le mostró las cosas muertas que caminan sobre la Tierra. Para poder enfrentarse a estos cauchemars, las santas (sin duda Margarita de Antioquía y Catalina de Alejandría) bendijeron a otros y los reunieron alrededor de la joven exaltada. Bajo el estandarte de Nöelle, pretenden liberar al sur de Francia de los seres de otros mudos que lo infestan. Los discípulos de Nöelle morirían gustosos en su nombre y varios de ellos han recibido ya ese honor.

Después de varias campañas triunfantes, "Juana de Arco" conduce a la chica y a sus seguidores al campo para que aguarden mientras los Heraldos convocan a más Benditos a su servicio. Pronto, las santas ordenan a la chica, L'Innocente (como es llamada Nöelle), y a sus seguidores que marchen a París, expongan a la luz al demonio que se esconde en ella y purguen la Tierra de su presencia. Servir a Nöelle es servir al Señor; luchar por ella es luchar por Dios y por Francia. Al menos, estas son las proclamas que los Cruzados dirigen a los otros exaltados de Francia.

Le verdad resulta menos inspiradora. El fervor religioso que inicialmente se apodera de los seguidores de Nöelle y que los impele a enaltecerla como a una santa, se desvanece pronto a causa de la incertidumbre, la confusión y la sospecha. La niña, una imagen beatífica con sus cabellos rojizos, su mirada cándida y su carácter radiante, desarrolla gradualmente hábitos extraños y comienza a hacer peticiones insólitas a sus seguidores Benditos. En vez de renovar sus incursiones en Mónaco, Niza y Marsella, Nöelle secuestra al grupo en una granja abandonada cerca de Arlés.

Nöelle comienza a vagar de noche, alejándose del santuario de los Benditos para rezar a solas y "conversar con Miguel". Guy Salliot, un recluta reciente que se muestra escéptico con respecto a las pretensiones de la chica, la sigue en varios de esos paseos nocturnos para descubrir por sí mismo la fuente de la divina inspiración de la niña. La ironía es, para Guy, que sus propios "dones divinos" la muestran como una marioneta en manos de las criaturas para cuya destrucción se reunió la cruzada. Nöelle no es una salvadora, sin más bien una exaltada que se encuentra bajo la influencia del enemigo. Indudablemente ha sido seducida para mantener a sus seguidores alejados de las ciudades del sur de Francia, verdadero hogar de las criaturas nocturnas del país.

Después de que se extienden los rumores sobre la verdad, más de un tercio de los seguidores de Nöelle abandona el santuario, a pesar de los ruegos de la niña. La mayoría de ellos regresa a su ciudad natal para enfrentarse a los espectros y las otras cosas que acechan, escondidas en las sombras. Esta "traición" deja desolada a Nöelle, pero a pesar de todo, todavía permanece a su lado (cuando no a sus pies) una multitud devota.

Nöelle es el pilar sobre el que descansan los Benditos que han decidido permanecer allí, la que los ayuda a olvidar (si bien por breve tiempo) sus vidas pasadas. La mera compañía de Nöelle les proporciona una liberación catártica de las presiones y paranoias de sus existencias como cazadores. Posee un don peculiar para absolver a sus seguidores por su cólera, su desunión y su miedo. Para algunos de ellos, es imposible que Nöelle haga nada malo. Sin embargo, su comportamiento se hace más y más errático a cada semana que pasa. Sus "Mensajeros" la ordenan que recupere una cierta muñeca, un viejo juego de pinceles, un viejo libro infantil y otros objetos inocuos. Aunque suelen ser sus Benditos los que localizan los objetos, es ella la que, sola, los lleva a los bosques cercanos. Cada día, las voces que hablan a través de ella parecen menos angelicales y cada noche, Nöelle parece menos ella misma.

La inquietud comienza a extenderse entre los Cruzados. Después de todo, ninguno de ellos ignora lo que le ocurrió a la primera Juana de Arco.

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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR

"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."