Parte 11: La Vida en Tiempos de Guerra

Es mi cuarta noche en Quincy, vigilando la estación de tren en el maloliente Nova abollado de Kevin. La situación está decayendo. El fuego de mi interior arde abrasador. "Three-hundred-sixty-five degrees / Gonna burst into flame...". Y le sorprende que no me salga humo de las orejas. Tengo picazón. Y calambres. Quiero salir de esta herrumbrosa tumba de dos puertas. Me siento como atrapada en un submarino a diez kilómetros de la superficie. No quiero respirar el mismo aire que este estudiantillo de instituto de 25 años. Su aliento rancio. Su olor corporal a ajo. Si no hubiera sido exaltado, probablemente Kyle pasaría las noches en el porche trasero de alguien, envenenándose con alcohol de cereales y narcóticos. El parabrisas del coche está sucio de hollín y cagadas de pájaro. Todo lo que toco está o pegajoso o grasiento.

Esta noche es la última oportunidad. Su líder (el único al que no me dejarán ver) les ha convencido. Se refieren los unos a los otros por las iniciales, como los personajes de una película de James Bond. Una última oportunidad, y si la criatura de la que les he hablado no se muestra, me quedaré sola. ¿Por qué el ultimátum? ¿Hay algo controlando a este líder suyo? ¿Por qué está tratando de socavarme? Haré que Kyle me diga quién es C. Esperaré al final de la noche, cuando esté cansado. Me sentará bien. Quemar algo de energía. Enseñarle a no usar un lenguaje obsceno. Odio las obscenidades. Me aseguraré de quitarle antes la pistola.

O quizá no importe. Quizá esto sea doble o nada. A lo mejor la monstruosidad que estoy buscando ya haya dejado la ciudad. Es lista (eso lo sé) y huidiza. Parece preferir los viajes en trenes de carga, aunque a veces se desvanece en un sitio y aparece en otro. La encontraré. No me rendiré. Cuando pienso en la persecución, algo se eleva en mi pecho, se convierte en un sabor ácido en mi boca y pugna por salir atravesándome la garganta. Las palmas de las manos me sudan. La piel de la frente se me estira. Una oleada de calor invade mi estómago. Es el mismo sentimiento de cuando tomas algo entre las manos y empiezas a exprimirlo hasta que se quiebra.

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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR

"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."