Querida Mary Ellen
Hace ya tres meses desde mi última carta. Tu respuesta me dejó claro que no quieres saber nada de mi, pero he decidido que no puedo dejar que acabe así. No puedo quedarme parada mientras me echas de tu vida. Sé que nos hemos distanciado desde que te casaste. No nos hemos visto desde que me mudé a Provenza. Pero eres mi hermana y siempre lo serás. Quiero estar para ti. Creo que fue un error no dejarnos ira al funeral. Ojalá no hubiéramos hecho caso a lo que nos dijiste. Ojalá hubiera estado allí para ayudarte. Cuando Henry y yo hablamos de los niños, no puedo evitar echarme a llorar. No puedo imaginar el dolor por el que pasaste, que aún estás pasando. Quizá habrías mitigado un tanto el dolor si hubieras acudido a nosotros.
Dijiste que no habías hablado con Michael desde el divorcio. Eso fue hace casi dos años. DOS AÑOS. No lo entiendo. Vosotros dos tenían una relación muy fuerte. Sé que perder a los niños lo cambió todo para ambos: pero ignorarse el uno al otro no tiene sentido. Antes se necesitaban el uno al otro, y creo que aún es así. Por favor, considera lo de hablar con él. Solo hablar sería bueno para ambos.
Por favor, Mary Ellen, contéstame. Llama. Haznos una visita. Nunca te abandonaré. Seamos hermanas de nuevo.
Con Amor.
Sarah.
Suscribirse a:
Enviar comentarios
(
Atom
)
LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR
"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."





















0 comments:
Publicar un comentario