De: Chicodesoja134
Asunto: Re: planes de viaje
Obus114 escribió:
"Quiero pero hay un problema: ¿qué hago? ¿cómo son las leyes de armas por allí? ¿hay un lugar seguro al que dirigirse? ¿dónde puedo alojarme? como puedo viajar una vez me encuentre allí?"
Puesto que muchos de ustedes, sepos, parecen tan asquerosamente orgullosos de sus ametralladoras y todo lo demás (¡Y no es que los censure por ello!), debo decirles que introducirlas en Australia puede ser un verdadero problema. El país tiene una legislación muy estricta en lo referente a las armas, especialmente para el caso de los extranjeros. A menos que cuenten con alguna clase de identificación gubernamental, los canales oficiales son un gran no. Sin embargo, gracias a algunos amigos que Meredith tiene en la Policía de Sídney, hemos encontrado un medio para hacer pasar parte de tu equipo por la aduana del aeropuerto, si bien resulta terriblemente costoso de mantener. Cuando los agentes te pregunten si tienes algo que declarar, responde que sufres una enfermedad crónica. Cuando te pregunten de que se trata, diles que es la enfermedad de Lima (eh, no soy yo el que inventa las contraseñas por aquí). Te apartarán de la fila y te ofrecerán registrar tus bolsas en privado. Asumiendo que no lleves contigo algo realmente extravagante, como un cajón lleno de rifles de asalto o un lanzagranadas, apuntarán tu nombre y te dejarán pasar. Pero asegúrate de que el resto de tu equipaje esté limpio.
Según los términos del acuerdo, harán la vista gorda frente a una gran variedad de armas (el apuntar sus nombres es una medida de seguridad, por si más tarde te metes en problemas). Las drogas y los explosivos son algo excesivo. No podemos permitirnos mantener este acuerdo en funcionamiento y sacar de la cárcel a un puñado de sepos.
Incluso después de haber conseguido introducir tu equipaje y haberlo llevado hasta la Casa-I, seguirás teniendo algunos problemas a la hora de desplazarte. En la mayor parte de Norteamérica y Europa simplemente te montas en un coche y un tren y ya éstas allí, sin complicaciones. Bien, eso mismo funciona aquí siempre que te limites a moverte por la zona costera. Pero trata de llegar a cualquier otra parte y te garantizo que estarás por completo perdido al cabo de un día o dos. En Oz hay muchos lugares a los que no puede llegarse yendo de A a B, especialmente cuando las criaturas están en medio.
En primer lugar, puedes hacer lo que la mayoría de nosotros: conducir. El alquiler de un coche cuesta entre veinte y cien dólares americanos al día, dependiendo naturalmente del lugar al que te dirijas y (mucho más importante) del lugar al que digas que te diriges. Asegúrate de conseguir un Land Rover, las condiciones de la carretera varían inmensamente entre los diferentes territorios y algunos de los lugares a los que probablemente tendrás que ir no se parecen en nada a una carretera bien iluminada. Si planeas alejarte más de una o dos horas de los suburbios, lleva provisiones (gasolina, agua y comida) para varios días. Perderse en medio de ninguna parte no es una broma, especialmente cuando te encuentras en el corazón de las montañas.
Los teléfonos móviles son una buena idea siempre que cuenten con cobertura, así como una radio CB o cualquier otra radio de onda corta. No te rías, una de estas nos salvó la vida después de que, en medio de una excursión, nuestro jeep quedara convertido en chatarra a más de cien kilómetros de distancia de la ciudad más cercana. Oh, y por si acaso se me olvida, acuérdense de conducir por la izquierda y recuerden que aquí se utiliza el sistema métrico.
Otra opción es el transporte público: autocares o trenes. Muchos sepos desdeñan los autobuses, pero la verdad es que pueden pasar conduciendo entre 40 y 60 horas seguidas. Todas las ciudades importantes, excepto Darwin, están conectadas por líneas de autobús. Si alguna vez quieren dirigirse al interior, solo hay un camino: Alice Springs. Nuestro grupo ha utilizado autocares y trenes en numerosas ocasiones: son un medio excelente para trasladar a un grupo de personas a gran distancia sin llamar la atención. Y lo que es mejor, estás rodeado de patos. Ni siquiera los cambiapieles están dispuestos a mascarar a un centenar de personas para coger a tres caminantes. Si pueden poner un grupo de "inocentes" entre ustedes y lo que quiera que les siga la pista, estarán a salvo por algún tiempo. En comparación con el coche, el viaje en autobús o en tren es relativamente rápido. Cruzar todo el continente puede llevarles poco tiempo: unos tres días, sin paradas (aunque si tienen que viajar barato, serán tres días bastante incómodos). Con paradas, el viaje puede prolongarse durante una semana.
Recuerda que, aunque muchos australianos poseen rifles, especialmente en las zonas rurales, no pueden llevar los suyos sobre las rodillas mientras dure el viaje. Del mismo modo, a menos que quieras arriesgarte a afrontar una acusación por llevar armas escondidas, tendrás que presentar una licencia de armas si quieres subir un arma a bordo. Casi con toda certeza, las pistolas y los rifles serán guardados en un compartimiento de seguridad mientras dure el viaje, a menos que sean agentes gubernamentales. Es más seguro para los patos, supongo, pero no precisamente útil si un cambiapieles se coloca en el asiento de al lado o si un lob llama a la puerta de tu compartimiento en mitad de la noche. Por tanto, tienes dos opciones: o entregas tus armas y confías en las que puedas llevar legalmente (como cuchillos) o tratas de llevarlas encima de forma ilegal. Puesto que muchos de nosotros dejamos de preocuparnos por el cumplimiento de la ley cuando nos damos cuenta de lo que realmente esconde el mundo, no tenemos escrúpulos en llevar amas ilegales.
Otra opción para viajar es alquilar un avión privado. De hecho, en el caso de numerosos pueblos de las montañas, ésta es la única posibilidad, a menos que estén preparados para un viaje largo y difícil por la carretera. E incluso en este último caso, algunos lugares son jodidamente difíciles de alcanzar sin un par de alas. Si cuentas con un avión, un buen número de pueblos pequeños cuentan con pistas de aterrizaje propias. Aunque normalmente esta es una opción cara, contamos con un as en la manga. Stan Gensert, uno de los mejores pilotos de montaña de todo el país, sabe quienes somos y está dispuesto a echar una mano. Stan es uno de esos pocos afortunados cuyos Sueños no terminaron con una cruz para cargar, pero sabe mucho de lo que hacemos. Si se ponen en contacto con él, podrá llevar a un grupo pequeño a cualquier lugar que pudieses nombrar (y probablemente a unos cuantos que no puedas nombrar). Algunas veces puede ser un poco Dundee, especialmente cuando sabe que hay sepo cerca, pero es un personaje honesto y solido y mantiene la cabeza fría cuando es necesario.
Poco después de mi Sueño, nos adentramos en el Desierto tras la pista de un cambiapieles, que había asesinado a cuatro turistas en Alice Springs. De no ser por Stan y su habilidad para aterrizar un avión donde nadie tiene derecho a estar, todavía estaríamos caminando de vuelta. Todo lo que tienes que hacer cuando hables con él es mencionar nuestros nombres; él sabrá de que están hablando. Pero cuidado, algunos de los más remotos lugares a los que vuela podrían ser áreas de actividad de los cambiapieles. Si llega a saberse que está de nuestro lado, su vida no valdrá lo que el polvo.
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Nota de Suicidio de Robert McCarthy
Querida Sharon,
Creo que es mejor que la noche se me trague de una sola vez que dejar que lo haga pedazo a pedazo, especialmente cuando todos aquellos hacia los que me vuelvo en busca de ayuda no me creen. Siempre pensé que por lo menos tú estarías ahí para mí. Como cuando atropellé a la chiquilla. Pero ahora que ella ha vuelto, ¿donde estás tú? Probablemente, en este preciso momento, Terry y tú se estén riendo de mi. Sólo rezo para que mi muerte no me envíe a ella. La muerte debería ser apacible. Rezo para que me envíe donde ella no pueda encontrarme.





















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