Son varias las maneras de hacer que estos individuos, nacidos con la rara habilidad de hablar con los muertos, encajen en una historia.
El Bueno
Dado que se comunican con el más allá mucho más fácilmente que los cazadores, estos personajes pueden constituir una buena fuente de información sobre los moradores del otro mundo o actuar de intermediarios entre unos y otros para brindar a los jugadores la posibilidad de protagonizar crónicas de esas en las que deben colaborar con el enemigo. Quizá haya un espectro que necesite la colaboración de los personajes para encontrar la paz y decida servirse de un intermediario para llegar hasta ellos, o haya un médium que tenga problemas con los monstruos y opte por pedir ayuda a esas personas misteriosas que "se dan cuenta de las cosas".
Un médium nómada sería un aliado útil, aunque no muy de fiar. Al estar en contacto regular con las fuerzas oscuras, les proporcionaría a los jugadores pistas que los condujeran al enemigo, pero ellos nunca sabrían dónde buscarlo... o cuándo aparecería este para llevarlos a dar una vuelta en coche.
Por supuesto, si los monstruos del inframundo descubren que el individuo suministra información a alguien, este necesitará enseguida la protección de los personajes.
Podría ser que un médium más discreto, por ejemplo un hombre de mediana edad que hubiera descubierto un poder latente y tuviera escarceos con lo oculto, se convirtiera en una fuente de advertencias misteriosas. Seguramente habría oído algo sobre los exaltados al hablar con los fantasmas, pero no contaría nada sobre su extraña capacidad por temor a ponerse en peligro a sí mismo y a su familia.
¿Cómo reaccionaría el grupo al encontrarse con una persona de naturaleza claramente sobrenatural que se comunica con los muertos? ¿Se tomarían los consejos de este como una ayuda, un intento de desinformar o algo completamente distinto?
El Feo
Para los cazadores es muy fácil tomar a un médium por un traidor que se ha puesto del lado de los muertos, aunque no sea ese el caso. A muchos les basta con una simple asociación de ideas. Sin embargo, alguien que habla con los muertos puede tener muchas razones para cooperar con ellos. Por ejemplo, que los difuntos sean parientes fallecidos o amigos de confianza.
Jane Chalmers perdió a su marido hace dos años. El año pasado empezó a sentir extraños escalofríos cada vez que estaba en casa. Hace tres meses volvió a ver a su esposo y desde entonces habla con él siempre que quiere. Él no es exactamente el mismo —a veces se enfada o cambia de humor—, pero es su James y eso es suficiente. Estaría dispuesta a hacer lo que fuera para conseguir que él fuera feliz junto a ella durante los años que le quedan.
El hecho de que los médiums sean personas casi normales los convierte, por muchas razones, en un peligro para los exaltados. Muchos llevan una vida corriente, con amigos, familiares y compañeros de trabajo. Eso significa que sus aliados fantasmagóricos pueden llegar hasta cualquier persona, incluso amigos o parientes de los cazadores, y salirse con la suya. Hasta los más apocados sacan las uñas cuando se ven acorralados en una situación violenta sin posibilidad de escapar.
Jane buscó la escopeta de caza de James y la mantuvo limpia y a salvo como él le había pedido. Cuando este entró a toda prisa en la casa seguido por un puñado de antiguos amigos, ella ya estaba preparada. Entonces les apuntó con el arma y les explicó que la policía se inclinaría más a creer a una anciana de ochenta y dos años que quiere proteger su casa que a unos jóvenes farfullando no sé qué de un fantasma.
Si resulta que los cazadores terminan metiendo a los médiums en el mismo saco que a los muertos, tendrán que pensar en cómo enfrentarse a ellos. Son personas corrientes con vidas normales. No son cadáveres que se desintegren o ardan bajo el Sol, por lo que matarlos constituirá un delito de asesinato a los ojos de la sociedad y a los de otros exaltados. Si de verdad hay cazadores tan agresivos como para desatar la furia divina sobre un ser humano, tendrán que cargar con las consecuencias, que incluso podrían tener eco en las tierras de los muertos...
El Malo
A los médiums no les faltan razones para recelar de los cazadores y hasta para oponerse a ellos. La reacción de los exaltados ante algo que no conocen suele ser "¡iugh, matar, destrozar!", y no hay razón para esperar que se comporten de otra forma al ver a alguien hablar con los muertos. Semejante actitud, unida al hecho de que los médiums carecen de un vínculo especial con el mundo de los vivos, convierte a los personajes en un grave peligro para los intermediarios del más allá. La relación fluida entre estos y los difuntos podría entrañar algún tipo de apego o atracción entre unos y otros y sugerir que los primeros ponen su cuerpo al servicio de los segundos para permitirles moverse a sus anchas. En tal caso, quienes atacan a los espíritus atacan en realidad a los amigos, aliados e, incluso, antiguos amores de los médiums.
Por todo esto es preciso apuntar que los "malos" no son en realidad tan malvados, pero sí un grupo contrario a los métodos y las motivaciones de los cazadores. Algunos se organizan en la sombra y recaban información con la que chantajear o amenazar a los exaltados en un intento de frenar sus ansias destructivas. Quizá algún adivino les tienda una trampa a los personajes para que la policía los busque por asesinato o prefiera usar las pruebas como arma disuasoria contra estos. A ellos les sería muy difícil explicar de dónde salen tantos cadáveres.
Sin lugar a dudas, usar médiums malvados en las partidas es una idea tentadora. Al menos es muy fácil, dependiendo de cómo se desarrollen los acontecimientos, que estos personajes acaben teniendo las características de "el feo" o "el malo". Si por el contrario ambos bandos se esfuerzan por dialogar, comprenderse y, con un poco de suerte, colaborar, será más probable que entre ellos surja una relación beneficiosa y duradera. Ya sabes: "No os mataremos si no nos echáis los perros del Infierno".
En el supuesto de que no logren entenderse o, al menos, tolerarse, lo más probable es que la desconfianza mutua acabe por torcer las cosas. Si cazadores y médiums luchan entre sí, urden manipulaciones y reclutan aliados para usarlos unos contra otros, al final no quedará más que uno de los grupos, y posiblemente ni eso.
Como Agua para Chocolate
Aunque algunos sean capaces de encontrar soluciones intermedias para sus intereses, no es normal que los personajes de uno y otro bando se hagan aliados permanentes o amigos del alma. Siempre habrá cazadores que ataquen abiertamente a todo el que sea capaz de hablar con los muertos sembrando la desconfianza entre ambos grupos. Aún más serán los exaltados que persigan implacablemente a los amigos difuntos de los médiums. Si a su vez los fantasmas tachan a sus perseguidores de maníacos sanguinarios, estos correrán el riesgo de que cualquier adivino se vuelva en su contra. Los muertos han estado observando a los vivos durante siglos, de modo que cuando ven a un grupo de locos corriendo hacia ellos, muchos se preguntan: "¿A quién pretenden asustar estos pobres desgraciados?". Llegados a este punto, ¿de verdad preferirán los médiums quedarse junto a los cazadores en lugar de apoyar a sus compañeros de la eternidad?
Desde el punto de vista de los jugadores, estas personas con experiencias sobrenaturales se revelan "anormales" a ojos de quien tiene una segunda visión. Además, usan poderes que no deberían tener. Por supuesto que los cazadores también tienen poderes, pero para muchos es razón suficiente pensar que al menos ellos parecen normales bajo el prisma de la visión. Otros se creen elegidos de Dios y les basta con eso. No es que falten los que cuestionan alguna vez su propia humanidad al ser conscientes de sus poderes, es que lo hacen durante muy poco tiempo. Se hundirían si tuvieran que examinarse en profundidad y soportar al mismo tiempo el agobio de la verdad que ya conocen. Etiquetar a los demás como grupos ajenos a su realidad los libra de tener que hacerse las mismas preguntas sobre sí mismos.
Al final, el resultado es que todos se andan con pies de plomo en los contactos que mantienen.
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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR
"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."





















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