Funcionamiento de un Culto

Se reúnen en salones oscuros, casas en ruinas y almacenes abandonados. Durante el día son gente corriente, pero cuando se oculta el sol se ponen vestiduras ceremoniales, se pintan la cara y se congregan en secreto para celebrar las fechas sagradas, las noches de luna llena o cualquier otro momento al que le atribuyan importancia. Sacrifican animales, leen encantamientos antiguos y profanan símbolos sagrados. Cuando el rito alcanza el clímax, los participantes invocan al ser adorado.

A veces, y solo a veces, todo esto funciona, aunque no por las razones que creen los cultistas. Semejante cúmulo de emociones atrae enseguida a espíritus y pútridos que difícilmente se resisten al banquete que se les ofrece. De hecho, algunos fantasmas establecen una relación simbiótica con sus seguidores. Emplean trucos o realizan algunas apariciones con los que hacen creer a los que participan en el ritual que se han puesto en contacto con el ser que buscaban y todos salen beneficiados. Es muy fácil hacer que sangren las paredes o llenarlo todo de insectos sin apenas gastar energía, y estos seres saben cómo ganarse al público.

Los pútridos y los espectros están encantados de satisfacer los deseos de sus adoradores. Usando los poderes de forma inteligente se consigue silenciar rivales, matar enemigos sin dejar ni rastro, castigar antiguos amores o conseguir nuevos y ganar poder. A los cultistas no les costará nada hacerle a la deidad favores con los que alimentarla de nuevos sentimientos y sensaciones.

Estos seguidores se convierten rápidamente en inversiones rentables. Aunque al principio se les prometiera poder, rápidamente las promesas dejan paso a las exigencias categóricas del estilo de: "El gran Mal'toth te exige obediencia".

La actividad de los cultos atrae la atención de los exaltados. Asimismo, es posible que estos se encuentren con un grupo de adoradores mientras le siguen la pista a un monstruo o buscan a un amigo al que unos desconocidos secuestraron para me sacrificarlo en un ritual aún por realizar. En ocasiones también intervienen los Heraldos, por ejemplo, haciendo que entre las líneas de un artículo de periódico sobre un secuestro aparezca inexplicablemente la frase: "LOS VIVOS SIRVEN A LOS MUERTOS".

Muchas de las herramientas que los personajes suelen usar son inútiles contra los cultistas. La mayoría no recibe poderes ni capacidades especiales por sus servicios y, por lo tanto, parecen completamente normales cuando se usa la Segunda Visión o alguna ventaja relacionada con la percepción. Esto devuelve a los cazadores al tiempo en que eran personas normales que estaban constantemente en peligro sin poder identificar la fuente de esa amenaza sobrenatural. Irónicamente, la humanidad de los seguidores de lo oculto es lo más peligroso para los exaltados. Esto los convierte en antagonistas perfectos.

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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR

"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."