y me guardaras hasta que pase tu ira;
si una tregua me dieras para acordarte;
de mi luego [...]!
-Job 14:13
La séptima sección contiene gran cantidad de ayudas e información sobre los muertos sin reposo, sus capacidades, limitaciones y miedos.
Los fantasmas y muertos vivientes son obsesivos, apasionados e implacables, y son con diferencia el enemigo al que los cazadores se enfrentarán más veces en su lucha contra las fuerzas sobrenaturales.
A veces, los cazadores más curtidos tienen que preguntarse si hay fantasmas escondidos en cada edificio, pútridos trepando despiadadamente hacia los puestos de responsabilidad de cada gran empresa y sucesos paranormales en cada hogar.
Esta aparente abundancia de espíritus hace que la pequeña comunidad de cazadores deba luchar contra más poseedores, zombis, tambaleantes y fantasmas que contra todos los demás tipos de monstruos juntos. Quienes combaten estas fuerzas tienen una razón poderosa para no sentirse satisfechos por la evolución del conflicto: la gran cantidad de poderes de los que se sirven estas criaturas. Por más que los elegidos se batan con espíritus, nunca llegan a comprender la verdadera naturaleza de estos.
Esta sección, junto con las Ayudas a la Narración de Exaltados, proporciona al director de juego las reglas, la ayuda y los trucos que le permitirán sacarle el máximo partido a los muertos vivientes en las partidas, ya sea en la creación de aliados difíciles, de seres sospechosos o de abominaciones que atacan una y otra vez.
Si eres jugador, gracias por interesarte por el libro, pero es mejor que dejes de leer. La información que ofrecemos a continuación te robará oportunidades de divertirte. El que avisa no es traidor.
¿Qué Está Pasando?
Todos morimos tarde o temprano. Es lo único de lo que podemos estar seguros: después de la vida viene la muerte. Pero ¿quién sabe qué es lo siguiente?
Los muertos que no han hallado paz lo saben, o al menos tienen cierta idea. Son gente que no ha conseguido pasar a mejor vida, sea cual sea, y queda atrapada en las tierras de los muertos. Desde ese mundo inhóspito y decadente ven el de los vivos, pero tienen grandes dificultades para influir en él de algún modo y permanecen deambulando entre aquellos que murieron antes, luchando unos con otros, buscando la salvación o, sencillamente, tratando de escapar al olvido y la desesperación.
Son varias las razones por las que algunos no obtienen recompensa alguna tras la muerte, léase Cielo, reencarnación o cualquier destino relacionado con las creencias que tenían en vida. En ocasiones, los lazos que los unen a este mundo son demasiado poderosos como para dejarlos partir. Otras veces son ellos quienes piensan que tienen pendientes tareas demasiado importantes como para levantar el vuelo.
Pese a ello, las cosas han cambiado bastante en los últimos meses. Ya nada es igual en las tierras de los muertos desde que se desató la tormenta que arrasa el inframundo, destrozando y reduciendo a la nada a sus habitantes. Esta tormenta se originó en una explosión que sacudió hasta los cimientos de aquel lugar y tuvo otra consecuencia devastadora: la de expulsar violentamente a miles de muertos hacia el mundo de los vivos.
Estos fantasmas quedaron ligados a los objetos, lugares, cadáveres o personas contra los que chocaron al aterrizar entre nosotros. Los espíritus que quedaron atrapados dentro de cuerpos inánimes aprendieron rápidamente a reanimar la carne y pasaron a engrosar las filas del grupo de muertos más numeroso al que se enfrentan los cazadores. Otros se vieron en la necesidad de ocupar objetos, lugares y personas a los que de pronto se hallaban atados. Algunos incluso aprendieron a poseer a las personas y los animales en los que moraban.
Así y todo, la explosión causó un daño aún mayor al debilitar la barrera que separa ambos mundos. Sucesos dramáticos como los de Nueva Dijon demuestran que los fantasmas siguen pasando a este lado en cantidades indeterminadas.
Aún más preocupante resulta el hecho de que este súbito trasvase de almas haya coincidido prácticamente con la exaltación de los primeros cazadores. Cada vez son más los elegidos que ven una relación directa entre ellos y el enemigo. Solo algunos de los pocos exaltados que han logrado acercarse a un fantasma han llegado a comprender que, para los muertos, la "vida" no siempre ha sido igual. Dios, la naturaleza o alguna fuerza del más allá trazó una línea clara entre este mundo y el otro, pero ahora esa línea se ha roto, o al menos se ha doblado, y los difuntos vuelven en masa. Tan solo hace unos meses que pasó, según se mide aquí el tiempo. Sorprendentemente, fue entonces cuando se produjo el despertar de algunas personas. Por lo menos no ha habido ningún cazador que pruebe haber sufrido el cambio en un momento anterior. Del mismo modo, la aparición de nuevos exaltados se mantiene constante a un ritmo similar al de la migración de almas desde el otro lado.
Si la aparición de muertos vivientes y la de cazadores guarda alguna relación, los últimos son los más interesados en saber cuál es. Puede que alguna fuerza los haya designado para expulsar el mal de estas tierras, o que el Infierno esté lleno y ellos sean el instrumento de demonios enviados a este lugar para recuperar a las almas perdidas. Puede que sean la reacción natural a la proliferación de visitantes en este mundo. O puede que, sencillamente, la relación sea demasiado compleja como para admitir explicación.
Sea cual sea la respuesta, afrontar la realidad de la vida después de la muerte no es fácil para casi ningún elegido, pero es lo que hay. Al fin y al cabo, ¿qué alternativa tienen cuando día y noche ven peligrar las vidas de sus seres queridos? La única posibilidad, o quizá solo la única esperanza de los cazadores, es llegar a entender a estos seres. Si verdaderamente hay un nexo entre ambos, es posible que los primeros lleguen a comprenderse a sí mismos a través de la comprensión del adversario y que descubran quizá que los fantasmas nunca fueron el enemigo.
El Contacto con los Muertos
La primera vez que un cazador, desde el más inocentón al más curtido, ve de cerca a un muerto viviente, suele sentirse horrorizado. Es un cadáver andante, algo que debería estar criando malvas en vez de moverse, hablar o hacer algo peor.
A los exaltados novatos les lleva bastante tiempo ver más allá del deterioro, la sinrazón y la obsesión de los muertos para llegar a su antigua personalidad, a la humanidad que una vez tuvieron, y les cuesta hacerse a la idea de que no todos los fantasmas son monstruos hostiles o depredadores que deben sucumbir. Por eso, este capítulo explora otras maneras de usar a estos seres en las crónicas a fin de facilitar la creación de criaturas apartadas de la clásica idea de "cosa que hay que matar". Las historias se enriquecerían mucho al introducir personajes más complejos y hasta podrían basarse ocasionalmente en monstruos que ayudarían a los jugadores.
Por último, abordaremos en esta sección aspectos singulares de la existencia de los fantasmas y estudiaremos cómo condicionan estos la relación entre ambos bandos, toda vez que estimamos que una comprensión más profunda de las motivaciones de estos seres los convertirá en adversarios o aliados más convincentes y permitirá definir más claramente a los cazadores mediante la confrontación de unos con otros.





















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