Fort Meade (Centro de Control Caoscópico)

Fort Meade, centro de control caoscópico de todos los puestos de vigilancia de la capital de la nación y alrededores, y de las bases militares dentro de los Estados Unidos, fue el primer beneficiario de la tecnología que protege contra aquellos invasores a los que el soldado medio no puede ver y en los que no creería si lo hiciera. Evidentemente, puesto que protege contra cosas que no deberían existir, la tecnología en sí es a la fuerza invisible para la mayoría de la tropa de la base.

El Campo Mather-Eburn, llamado comúnmente CME o CMEtech, tuvo como predecesor un ingenio anterior al caoscopio. Cuando el caoscopio hubo permitido a los burócratas de la NSA hacerse una idea (si bien inexacta) de la amenaza a menudo invisible a la que se enfrentaban, el trabajo de Rudy Mather y Aline Eburn cobró importancia. Bajo el patrocinio de la División de Investigación Paranormal, un grupo de expertos dedicados a estudios menospreciados por la mayoría de los científicos, Mather y Eburn respectivamente inventaron y desarrollaron con posterioridad un ingenio que destruía fantasmas. Los primeros modelos exigían que se introdujera a los «sujetos» en los angostos confines de un generador de campo estático. Los esfuerzos subsiguientes condujeron a la CMEtech, que genera un campo esférico invisible cuyo efecto sobre los humanos es empíricamente inapreciable. Para los muertos incorpóreos, no obstante, cualquier contacto con el campo provoca la aniquilación inmediata.

Los cazadores no pueden percibir un CME activo, pero el uso de la Segunda Visión revela sus devastadores efectos sobre los fantasmas. Los fantasmas pueden ver el campo —que para ellos es un sol en miniatura medio enterrado en el suelo— y saben que no presagia nada bueno (¡Por favor, aleja esa luz!). Los exaltados podrían confundir estas zonas de exterminio con manifestaciones de la tormenta infernal, siempre y cuando sean conscientes del fenómeno. Algún día, un Visionario o un Ermitaño podría aunar los perímetros militares y los campos destructivos invisibles en una hipótesis que se aproxime a la verdad... sobre todo si el cazador en cuestión ha leído los «capítulos perdidos» de los Apócrifos del Cazador que se han colgado en la Red.

En las vías de acceso de Fort Meade hay rejillas caoscópicas semejantes a las que protegen la Casa Blanca y el Capitolio, aunque de mayor tamaño. La CMEtech no surte efecto sobre los muertos vivientes, vampiros, siervos adictos a la sangre de vampiro o poseedores que conduzcan huéspedes humanos vivos. Los fantasmas que conocen estos campos aprendieron a evitarlos al observar a poseedores mal informados que se aventuraban (y regresaban sin un rasguño) donde sus camaradas más conocedores no se atrevían a ir. La vigilancia caoscópica está ahí para ocuparse de este tipo de incursiones materiales. La policía militar responde a veces a esta violación de las medidas de seguridad, pero no siempre. Aquellos individuos cuyas intenciones se desconozcan pero que no supongan ningún peligro evidente suelen campar a sus anchas sin ser molestados. A fin de cuentas, un método secreto para detectar espías enemigos no seguiría siendo secreto por mucho tiempo si se arrestara a todos los intrusos que detecta. Además, algunos seres sencillamente no aparecen en los monitores caoscópicos, que muestran concentraciones de «energía negativa». La lista de seres esquivos incluye a los exaltados (incluso a los Ermitaños en forma astral), a los Benandanti en forma astral (consulta la p. 121), a la mayoría de los hechiceros y a todos los cambiantes, trasgos y demás parentela.

En el interior de las barreras que forman la CMEtech y la caoscopia alrededor de Fort Meade existen los dos aspectos de la NSA: el consciente y el ajeno. Aquellas zonas a las que pueden acceder las personas con una simple autorización federal máxima se ocupan del filtrado de correos electrónicos y llamadas telefónicas, el descifrado de códigos y la interacción burocrática. Bajo una parcela arbolada, no obstante, se encuentra el centro neurálgico subterráneo de las «operaciones contrainvasivas» de la cúpula militar. El complejo, cuya instalación es secreta, resulta sorprendentemente modesto... en comparación con el tamaño de Fort Meade, claro. Incluso entre los vecinos sin vinculación con el gobierno federal, los rumores de la actividad subterránea de la NSA en esta zona alcanzan el nivel de folclore. Las reiteradas sospechas desembocaron en una especie de entendimiento tácito engendrado por carteles en los márgenes de la carretera que anuncian: «ZONA RESTRINGIDA – Patrullada por la Policía del Gobierno de los EE. UU. – NO PASAR». Lo que sorprendería a los ciudadanos sería darse cuenta de que saben tanto acerca de las actividades que tienen lugar en este sitio como el empleado medio de la NSA.

Operaciones Encubiertas

Asunto: Re: De paseo
De: piloto56
Para: hunter.list@hunter-net.org

No solo he visto los emblemas que mencionas, Shophet, sino que perdí el culo reuniendo a gente de toda la ciudad para borrar con arena las malditas pintadas. Si te parece que fue sencillo sin dejar un reguero de migas de pan, te equivocas.

¡No sé cómo hacer entender a la gente de la lista la TONTERÍA tan grande que fue hacer algo así! ¿Os creéis que la sede del gobierno nacional no está vigilada? Imaginaos lo que haría el FBI si se topara con unos símbolos extraños a un paso de su cuartel general, símbolos cuyo significado no es transparente a primera vista. A esos tipos les pagan por sospechar de todo. Lo primero en que pensarán será «símbolos de bandas» y a partir de ahí se volverán más enrevesados... y se acercarán más a la verdad. Recordadlo, todos: ante los ojos de la ley, somos criminales en el mejor de los casos, e insurgentes en el peor. Cada mensaje que envío a esta lista es una muestra de traición por mi parte. Si alguien sabe quién puede estar detrás de esto, que le diga que empiece a estarse quieto.

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