Bajo la fachada de registros más exhaustivos en busca de armas no autorizadas en diversos complejos en Washington D.C. y sus alrededores, la NSA instaló rejillas de detección que recordaban a los detectores de metales (y que en parte funcionaban como tales). Estos ingenios "caoscópicos" revelaban en realidad a muchos fantasmas, a todos los vampiros y a todos los servidores de vampiros que disfrutaran de la potencia de la sangre de sus amos. La siguiente fase del programa consistió en examinar a todo el personal de los silos de misiles estratégicos y de los submarinos nucleares. Por último, se pusieron bajo vigilancia las bases militares más relacionadas con la defensa nacional.
El resultado general de este estudio alarmó a los líderes de la NSA. Consiguieron identificar paulatinamente a docenas de empleados "de riesgo" repartidos por la administración federal. Desde miembros del Congreso a oficiales al mando, pasando por civiles y miembros de la propia NSA, se siguió de cerca la pista a estos "topos". El que la verdadera naturaleza de los intrusos se debiera a la influencia vampírica o a la posesión fantasmal era algo indistinto para la agencia; lo importante era su proximidad a las cabezas nucleares, a las operaciones caoscópicas y al presidente (en ese orden).
Pero ser capaces de reconocer a los enemigos escondidos en el seno del aparato burocrático no era suficiente para conseguir que los altos mandos durmieran a pierna suelta por las noches. La tecnología y los diversos programas evolucionaron para combatir de forma encubierta lo que el personal llamaba entidades transdimensionales, o ETD (o más coloquialmente «cuerpos negros», puesto que ese era el aspecto que ofrecían esos seres al exponerse al caoscopio). La naturaleza destructiva de estos programas los convirtió en algo más que alto secreto. A fin de cuentas, arrestar a empleados federales y a otros ciudadanos para experimentar qué medidas, si acaso había alguna, podrían liberarlos de la influencia de las ETD no era algo que la NSA quisiera ver pormenorizado en la prensa.
Muchos aspectos de la guerra clandestina de la organización tienen su base fuera de los Estados Unidos. El Caribe, terreno de experimentación desde hace tiempo para las técnicas y tecnologías bélicas de los EE. UU., es donde se desarrollan muchas de las actividades "extralegales" de la NSA. Aun así, los frutos de los logros de la agencia en el extranjero se ponen en práctica en todo el país e incluso en todo el mundo en estos momentos. Las oportunidades de que los exaltados se crucen con los operarios y las iniciativas de la agencia aumentan cada día que pasa.
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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR
"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."





















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