Místicos Reunidos

Si los Benandanti tienen algo de lo que carecen los exaltados es una organización para sus reuniones periódicas, o Raduni. Estas reuniones se celebran en cada estación, duran una semana y suelen atraer a una docena aproximada de místicos, por lo general aquellos que tienen en común una región o al menos un idioma. Los Raduni (o Consejos de la Semana de las Ascuas) se celebran cuatro veces al año: la primera es el primer domingo de la Cuaresma; el séptimo domingo después de Pascua (Pentecostés); el 14 de septiembre o inmediatamente después; y el 13 de diciembre o inmediatamente después. El escenario habitual de un Raduno será un hostal o un hotel lo bastante grande para albergar a la mayoría o la totalidad de los asistentes y lo bastante pequeño para que disfruten de cierto grado de intimidad. Fuera de tiempos de crisis, los consejos son reuniones informales que implican mezclarse con la gente, intercambiar historias y debatir sobre filosofía. Los miembros de las distintas facciones de Benandanti aprovechan estas reuniones para buscar conversos e intentar influir en el comportamiento de los compañeros de otras facciones.

La tormenta infernal hace de cualquier Raduno algo muy serio en la actualidad. La bebida, las peleas (los Benandanti siempre han preferido los puños a las mazas para poner orden en la sala) y el proselitismo han pasado a un segundo plano... a menos que nadie se ponga de acuerdo en cuanto a quién tiene la palabra.

Una vez zanjados los asuntos protocolarios, los místicos escuchan los informes de los últimos horrores encontrados. Los asistentes sabios escuchan los relatos de escaramuzas con los muertos y ofrecen críticas constructivas. Los pendencieros más duros de mollera borrachos de su propia testosterona (que abundan en el seno de la secta) abuchean a cualquiera que haya dejado escapar a un rival o no haya conseguido defender su postura. Estas agresiones verbales suelen desviar la discusión de lo práctico al terreno de la polémica cuando los adeptos del Redencionismo o el Aislacionismo denuncian la palabrería —y la actitud— de los Condenacionistas.

En otras palabras, aparte del estilo de interacción cara a cara de los místicos, las experiencias de un exaltado y un Benandante suelen discurrir paralelas. Tal vez tengan una misión en común, pero no consiguen ponerse de acuerdo en la manera de afrontarla ni encuentran mérito alguno en los puntos de vista de los demás. Esa coincidencia no garantiza la cooperación entre cazadores y místicos, no obstante. Su interacción vendrá determinada en gran medida por la apertura de miras de cada uno frente a la presencia, o incluso la existencia, del otro.

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LA CRÓNICA DEBE CONTINUAR

"No dejes que el olvido reclame este conocimiento. Ancla este grimorio a tu dispositivo móvil antes de que el sol naciente lo consuma."